martes, diciembre 12, 2006

Muere un monstruo, otros gruñen


Eso. Supongo que de lo que se trata en realidad es de demostrar que no todos los habitantes de este país son como el malvado Garzón; que nos ha dado tan mala fama que luego nos quejamos si la multitud justificadamente dolida y enardecida por la pérdida ataca a unos miserables cámaras de televisión. Menos mal que ahí está el Sr. Iribarne demostrando que aún quedan hombres de verdad en la madre patria.

En resumen: muerto un monstruo parece que otros aprovechan para gruñirle al aire a modo de exequias. Se ve que después de todo sí que había algo en Palomares. Eso sí, ya puestos, espero impaciente el óbito de otros monstruos como Henry Kissinger. A diferencia del recientemente finado general, parece que nadie se acuerda de este padrino de generales, engendrador de torturadores y abogado del golpe de estado como norma y base de la política internacional de toda una época.

Locke

3 comentarios:

principeeto dijo...

Bueno, hay que morir, siempre se trato de eso.

vespinoza dijo...

Hay veces que dan ganas de que todos estos comprueben en sus carnes los métodos Pinochetistas, aunque solo sea un ratito

Samanta dijo...

Habría que acordarse que los monstruos no nacen del aire y siempre tienen compañeros