El agente Feliciano Paolo Sampa, de 30 años, y su espingarda, como llama al Kaláshnikov con el que patrulla, es todo lo que el Estado guineano tiene en este rincón del país(...)
(...)Con un fusil de asalto y una linterna, el policía enfila el sendero hacia la playa con cierto aire teatral. "La situación, actualmente, es grave", dice mediado el camino. "Casi todos los días llegan personas de Sierra Leona, Gambia, Liberia, Senegal y Guinea Conakry preguntando por senegaleses con los que supuestamente se han citado aquí para salir hacia España", prosigue. "Hace unas semanas, vino un grupo de unos 130 buscando a uno de ellos"(...)
Esta es la auténtica foto de Feliciano:
Vespinoza
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