
Hoy no me queda demasiado sentido del humor, algo me lo está mordisqueando.
El ondear de banderas me eriza el pelaje interno, y hace que muestre los dientes como un perro acorralado. ¿Por qué? Porque en la biología de las ideas, en la memética de la idiocia , el ondear de banderas ha sido siempre un síntoma de que se están empollando monstruos demagógicos, terribles quimeras que se nutren de palabras tales como "nosotros", "ellos", "cultura", "raza", "extranjero", "invasión", "lo nuestro", "territorio", "estado", "nación", "la gente"...
Reconozco que el monstruo que yo mismo llevo dentro no hace demasiados distingos, pero al menos en eso es igualitario: desprecia a todos por igual, y a su dueño por encima de todo. Sin embargo los demás no parecen ser conscientes de los monstruos que anidan en sus cabezas. Ni de lejos. O lo saben, pero están de acuerdos con sus susurros, o quieren utilizar esos susurros en los demás para alimentar más a su monstruo particular: alcaldías, plaformas, concejalías, presidencias, dele usted mismo nombre a la noble aspiración del mosntruo en ses caso.
Yo incubo dragones a sabiendas, lo admito,con la dedicación de un zoólogo, de un genetista del entrecruzamiento, de un alquimista intentando hacer que el gallo empolle el huevo de serpiente... Pero los lelos se convierten tarde o temprano en el alimento de los monstruos que ellos mismos crían. Uno de los principales lelos de este país y parte del extranjero ya ha dictado cátedra: "El multiculturalismo debilita a las sociedades". Más lelos, con sus pequeños o grandes monstruos cabalgándoles,a la manera que las monturas humanas del vudú permiten que los Loas los posean y los monten, y que seguirán, desfilando y ondeando banderas.
Que nadie se equivoque, las indeseables contaminaciones culturales ya han empezado: el otro día por ejemplo, miles de pequeños monstruos salieron usando como máscaras a los ciudadanos que se manifestaba para exigir a gritos "truco trato" en un Halloween anglosajón adelantado e invertido: los monstruos manifestándose bajo las máscaras humanas. Entrañable festividad.
Locke Furioso