jueves, junio 22, 2006

MI EXPERIENCIA RELIGIOSA: Parte IV-La casa del cura

Malditasmentiras productions presenta el cuarto capítulo de la vida de la alegre becaria:

Como ya comenté en la anterior entrega, la casa del cura ha formado parte importante de mi vida. Los primeros años que empezamos a ocupar el corral para hacer nuestra peña, fueron los mejores. Cuando las vacaciones duraban todo el verano…Desde junio ya pasábamos los días enteros allí metidos. Sólo teníamos un pequeño cuarto con techo, todo lo demás lo hacíamos nuevo todos los veranos. Estructuras hechas con palos de madera, paredes de cuerdas entrelazadas y ramas de retama, tejado con vigas de madera y tejas de un material similar a las de amianto-cemento (las de Uralita de toda la vida) que, originalmente, pertenecían al tejado del polideportivo pero, el primer día que sopló el cierzo después de la inauguración, salieron volando y acabaron esparcidas por todo el pueblo. El personal del Ayuntamiento se volcó en recogerlas y amontonarlas en un recinto al que nosotros tuvimos acceso por el método de saltar el vallado. Luego el día de la víspera de las fiestas, que las peñas eran visitadas por la comitiva municipal, nos esforzábamos en decorarlo todo de tal manera que las tejas pasaran desapercibidas….

Todos lo jóvenes del pueblo teníamos el título de Ingeniero en Construcciones Peñiles.

El cura que había en ese momento era don Pablo y vivía con sus padres en el pueblo de al lado, así que teníamos acceso libre (previa patada a la puerta de atrás) al resto de la casa. Había licores de todo tipo, teníamos línea de teléfono, cuarto de baño, camas…Alguna indigestión ya me dormí yo en aquellas camas, pero para actos mayores las camas estaban reservadas para los grandes de la peña.

La primera vez que estuve manoseando con un chico fue en el gallinero del cura, en un banco viejo de la iglesia, que por cierto se rompió en plena faena.

Pero todo acaba y un mes de junio nos dijeron que don Pablo iba a ser sustituido por un cura nuevo que sí iba a vivir en la casa. No podía ser…nuestro castillo iba a ser ocupado.

Las beatas del pueblo empezaron a decir que no podíamos seguir haciendo la peña allí, que esa era la casa del cura, que teníamos que sacar todo de allí…

Por aquel entonces ya habíamos prosperado y habíamos hecho la barra del bar con ladrillos y cimientos, la estructura era de perfiles de acero…

Estábamos desconsolados, ¿dónde íbamos a ir ahora? Éramos casi cuarenta y era muy difícil conseguir un local para tanta gente. Todo el día lo pasábamos acordándonos de la madre del cura. Por aquel entonces hubo un concierto de un grupo de la universidad de Segovia. Así que fuimos al concierto a ahogar nuestras penas. El grupo era cañero, pero en un pueblo tan pequeño cualquier evento hace que todo el mundo se emperifolle, salga a la calle y se acerque al lugar (el concierto era gratis).

Hacia el final del concierto los músicos se retiraron del escenario y yo, que estaba muy requemada por tan injusta situación, quise reivindicar nuestros derechos. Así que me subí al escenario y agarré el micrófono con las dos manos. Mis amigos empezaron a aplaudirme pensando que me iría a arrancar con el Francisco Alegre o algo similar y yo movida por la euforia de la multitud abrí la boca para decir: “Esta canción se la dedicamos los de mi peña (ovación) al hijo p*ta del cura”. Yo pensé que me aplaudirían todos, pero cual fue mi sorpresa cuando vi a mis amigos en primera fila que se echaron las manos a la cabeza y subieron por mí al escenario….

El cura llegó y resultó ser un bendito. No puso ninguna objeción a que siguiéramos teniendo la peña en el corral. Mi relación con el cura siempre ha sido excepcional. Me ayudó a sobrellevar el duro invierno que me quedé en el pueblo hasta que encontré trabajo. Venía todas las noches a mi casa a echar la partida con mi abuela y la estanquera. Era el momento más esperado del día. De vez en cuando alguien me recuerda: “Parece mentira que te lleves tan bien con el cura después de ponerlo como un trapo delante de todo el pueblo….” Pero yo sonrío y digo: “Es que es un bendito”.

Ha estado unos diez años en el pueblo y los últimos años hasta le hicimos camisa y suéter de la peña.

Pero todo llega a su fin y este invierno pasado hemos vuelto a cambiar de párroco. Al cura nuevo fueron una comitiva de representantes de la peña formada por dos parejas y sus bebitos a ver si colaba como algo tipo asociación y dio resultado. Pues accedió. Las malas lenguas dicen que un día uno del pueblo (por supuesto ningún miembro de nuestra peña osaría hacerlo) lo abordó en el bar y le dijo algo sobre un gato muerto….

El caso es que el cura falleció hace tres meses (por enfermedad, no sean mal pensados) y ahora ha venido otro y a fecha de hoy todavía no sabemos si podremos hacer la peña allí o no.



De Profundis


1 comentario:

De Profundis (cuaderno de bitácora) dijo...

El día 29 de julio del presente año se organizó una expedición formada por dos embarazadas, una joven pareja, que próximamente va a pasar a mejor vida bajo el santísimo sacramento del matrimonio, y la joven e inocente becaria de la presente institución. Su misión era ir a hablar con el nuevo cura para que les dejara seguir haciendo la peña en su corral durante las fechas bendecidas con el honor de celebrar la degollación del Santo Juan Bautista. Y....dijo Sí, y sin necesidad de tenerse que arrodillar. (... ... ...)
La joven becaria ha podido regresar a Tenerife con la sensación de triunfo y la tranquilidad de que después de 7 años contando historias sobre peñas, eras, toros, peinetas, etc. por fin este año dos atrevidas expedicionarias laguneras van a poder vivir y experimentar tales hazañas de primera mano.
Así que creo que te vas a jartar a comer tortillas de papas porque el tofu y las haburguesas de soja no pasan el control de calidad de las tiendas de mi pueblo....
Por otro lado, dejenme hablarles un poquito del nuevo cura del pueblo de Profundis. Es un joven colombiano que ha sido contratado por el obispado de Segovia a través de internet. El hombre llegó hace unos meses al pueblo y el pobre* sigue estando en el candelero (o era candelabro??) de peluquerías y carnicerías porque en alguna ocasión ha dicho que le gustaría se vinieran a vivir con él sus padres, su hermana y sus sobrinos. Dicen que a ver si no va a ser cura, que va a ser uno de esos inmigrantes que se hace pasar por cura. Tampoco ven normal que en pleno estío veraniego vaya con bermudas, camiseta y cholas. El día de la Virgen del Carmen, el día más solemne del año en el citado pueblo, donde se empirofollan a todos los niños para subirlos a las andas de la Virgen para hacerles numerosos retratos, el cura durante la procesión vestía el hábito festivo, con todos sus abalorios y tuvo la infeliz idea de tocarse la cabeza con una gorra de propaganda de las bodegas del pueblo (sí, esas del Doña Beatriz...)
Desde aquí esperamos que llegue el invierno y que se calmen las aguas para no tener que soportar otro año más de incertidumbre a espensas de saber si la mejor peña del pueblo se quedaría sin local y sin poder celebrar su vigésimo aniversario (previsto para el próximo año 2.007

(*): dijo sí, dijo sí....