viernes, septiembre 15, 2006

Mi experiencia religiosa con la comida (y II)

Ya que algún listillo me ha pisado el post sobre THE LOST EXPERIENCIE, atendiendo a la petición que ayer me hizo un asiduo lector del blog y a modo de continuación del post “Mi experiencia religiosa con la comida” paso a explicar cuáles son los platos que me suele hacer mi abuela cuando voy en vacaciones, vamos, mis favoritos:

Cocido. Esta palabra tan simple incluye una verdadera ceremonia:

1. La sopa, espesa por supuesto, hecha con el caldo y fideos de los gordos.

2. Después de acabar el plato, sobre el mismo se depositan los garbanzos con la verdura: berza, puerros, zanahoria y papa. Pa´dentro.

3. Ahora la vianda (por cierto curiosa la primera definición que aparece en el diccionario de la RAE:1. f. Sustento y comida de los racionales) compuesta por:
-la bola de relleno (como una masa uniforme con forma de hamburguesa hecha con huevo, ajo, perejil y algo más que no recuerdo y espero recordar preguntarle a mi abuela antes de que se le vaya la pinza o muera),
-un trozo de morcillo (Parte alta, carnosa, de las patas de los bovinos -viva la RAE porque no sabría como definirlo),
-un trozo de pollo u originalmente gallina del corral (de esta parte me encanta la tajada que más huesitos tenga para rechupetear),
-un trozo de falda de cordero (mi favorito),
-un trozo de hueso de espinazo (esto sólo de chupa y se absorbe el tuétano),
-un cacho de chorizo y
-otro de morcilla (mi abuela siempre le pone de la choricera pero cuando estudié en Burgos yo le solía poner de la de arroz).
Hay otros ingredientes que yo nunca como pero que también se incluyen, como un trozo de jamón añejo que queda reservado para mi padre, que le encanta.

Cabe destacar que esto es lo que yo me como, estrictamente por ese orden. Cada miembro de la familia tiene sus preferencias y mi abuela sabe lo que tiene que echar a la olla, tantas raciones de falda de cordero, tantas de morcillo, etc.

4. Lo mejor para el final: un trozo de tocino de cerdo que yo siempre unto en la parte de arriba del pan tipo “barra hueca” que se compra en mi casa siempre que hay cocido. Mi abuela siempre nos regaña porque dejamos toda la parte de abajo de la barra entera…

Pues aunque les parezca increíble, esto me lo suele hacer el primer día que llego, aunque sea agosto. No se imaginan los sudores, pero una buena siesta, (después de ir al bar y tomar el café -o té- y el pacharán del bueno, no del Zoco) lo apaña todo.

Otras comidas que suelen formar parte del menú diario como primer plato son: papas guisadas con callos, papas guisadas con níscalos (como no suelo estar cuando es la época siempre me congela un par de bolsitas para Navidades), congrio o bacalao guisado con papas y otras típicas y corrientes como lentejas, alubias…etc.

Y los segundos, pues no sólo de cordero y cochinillo vive el castellano, hay algunos incluso mejores: todo tipo de casquería (es mi debilidad): criadillas de cordero, hígado encebollado o empanado, callos, morro y manitas de cerdo.

Eso sí, para postre aunque hay muchos dulces típicos de la zona, nada mejor que un melón “del terreno” (expresión que se utiliza para decir que es del pueblo). Hay una jota tradicional del grupo “Nuevo Mester de Juglaría”
que va mencionando distintos pueblos de castilla y sus mejores virtudes. El mío sale en esta estrofa que dice:

“En Santiuste los melones
en Bernuy las calabazas
en Chañe los buenos mozos
y en La Fresneda las damas”
.

Aprovecho este comentario para explicar ese gesto que me caracteriza en las salidas nocturnas cuando hay una cámara de fotos cerca. Deben recordar que me siento embajadora de mi pueblo y por eso aprovecho siempre el momento para mostrar sus mejores productos.

Deprofundis, que se va a comer una ensaladita en breve.

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