En ese momento he dudado entre si estaba en la pescadería del súper o frente a una obra de Dalí.
VES PI NO ZA SU RRE A LIS TA
Un cajón de madera virtual al que se suben tres tipos (por turno riguroso, pero que a veces se echan a empujones por falta de espacio) y una becaria (que intenta subirse, pero no la dejan) para arengar, criticar y sermonear a los incautos que acierten a pasar por aquí sobre todo aquello que les molesta (o no).
(...)La magistrada subraya que el empresario no puso a disposición del político su avión ni lo fletó para el uso exclusivo del matrimonio Soria, sino que les invitó a que les acompañaran porque iba a ir también al concierto.
Señala que, excepto los gastos del avión alquilado por Lyng en el que viajó el matrimonio Soria hasta Austria, los vuelos que efectuó el político con su mujer entre ese país, Noruega y Gran Canaria, fueron abonados con cargo a las cuentas del político y su esposa.
Igualmente indica que las vacaciones de verano comprendidas entre los años 2002 y 2008 de la familia Soria en el complejo Anfi del Mar, propiedad de Lyng, también fueron abonadas con el precio que fija la empresa a los clientes con "buenas referencias y solvencia económica".(...)


¡Esta es mi idiosincrasia! Hoy he descuartizado a una fulanorra en el Motel del Caboverdiano. La he dejado hecha gofio, he mordido sus tetas y no he parado hasta que un sangriento chipi-chipi ha cubierto mi cara. Tiré su tanga de Doraemon a la destiladera y cogí su mano amputada (¡No hay nada mejor para rascarse y dejar el ADN!). Me marché antes de que alguien viniera a golisnear.



¿Por qué 6? Ni idea, 6 también ha sido la puntación máxima que se eligió dar a cada relato.
No sé si ésta tendrá algo que ver...
En fin... (redoble de tambor) los finalistas son:
¡Gofio pa’l potaje!”, gritó el mago en aquel restaurante caboverdiano. “Aunque salga de Canarias mi idiosincrasia no me abandona”, decía. Yo, distraído, miraba las tetas de la camarera, cuyo ADN era mezcla de mil culturas. “¡Deja de golisnear en su escote!”, gritó otra vez, sin dejar de rascarse. ¡Ojalá el chipi-chipi hubiera sido diluvio en el que ahogarle!, ¡Doraemon, no haber tenido una destiladera para darle con la piedra!
¡Esta es mi idiosincrasia! Hoy he descuartizado a una fulanorra en el Motel del Caboverdiano. La he dejado hecha gofio, he mordido sus tetas y no he parado hasta que un sangriento chipi-chipi ha cubierto mi cara. Tiré su tanga de Doraemon a la destiladera y cogí su mano amputada (¡No hay nada mejor para rascarse y dejar el ADN!). Me marché antes de que alguien viniera a golisnear.
¡Este puto chipi-chipi, la acidez provocada por el gofio y el asesinato en el Caboverdiano me acaban de joder la noche! Alguien había estado jugando a los cirujanos, al lado de la destiladera, con una fulana que usaba tangas de Doraemon. Había usado la mano de la víctima para rascarse y le había mordido las tetas. ¡Cabrón, encima nos pone en bandeja su ADN! Esta es mi idiosincrasia: golisnear.

- ¡Ñoo! ¡Fuerte rascadera! El gofio de antier no me sentó bien. No vuelvo a ir pa’l Chipi-chipi.
- ¿Qué le pasó, Marcial? ¿Ya le anduvo echando ron otra vez a la destiladera?
- ¡Qué va! Estuve toda la noche golisneando con una caboverdiana
- ¿Y Marcial, le estuvo midiendo el Ancho De Nalgas (ADN)?
- ¡Qué coño! ¡Si era más fea que Doraemon con tetas!
- “Y-Dios!-Sin-Crasia” ninguna tiene este cuento, Marcialito
Te…..tas, Te….tas, el gotear de la destiladera se escuchaba en la vieja mansión caboverdiana. El profesor Howard se rascaba compulsivamente mientras notaba que el terror iba invadiendo hasta la última molécula de su ADN. Sabía que ni Doraemon podría protegerle de Chipi-Chipith, el horror que golisnea en las tinieblas, la bestia que mata entre nubes de gofio, la reptante criatura cuya idiosincrasia asesina había despertado ….







Te…..tas, Te….tas, el gotear de la destiladera se escuchaba en la vieja mansión caboverdiana. El profesor Howard se rascaba compulsivamente mientras notaba que el terror iba invadiendo hasta la última molécula de su ADN. Sabía que ni Doraemon podría protegerle de Chipi-Chipith, el horror que golisnea en las tinieblas, la bestia que mata entre nubes de gofio, la reptante criatura cuya idiosincrasia asesina había despertado ….

Encomendándose al gran Doraemon, pidió las pruebas de ADN al butanero del barrio porque al rascarse las tetas, mientras desayunaba su tazón de gofio, se dio cuenta de que era negra.
Después de golisnear por internet comprobó que su carácter cuajaba con la idiosincrasia del pueblo caboverdiano. Contenta salió al patio, se sentó junto a la destiladera, se dejó calar por el chipi-chipi y por fin se sintió libre.
Les recuerdo lo que leíamos los jovenzuelos allá por el año 1986:





Vespinoza que sabía que los creacionistas estaban atacando pero ignoraba que quedaran lamarckianos sueltos

Se proponen 6 presentaciones por sesión, con una duración de 6 minutos por exposición, a la que proseguirá una ronda de preguntas de 4 minutos. Es difícil aburrir a alguien si sólo hablas seis minutos. Y si alguien lo consigue, ¡Sabes que solo tienes que esperar 10 minutos por el siguiente!

En la primera viñeta el nombre del egiptólogo E.P. Jacobini no es casual